La construcción industrializada podría reducir hasta un 50% el plazo de ejecución de viviendas, un 40% el consumo de agua y un 90% los residuos
- El ITeC acoge una jornada de presentación del estudio “Impactos de la construcción industrializada desde una triple perspectiva: económica, medioambiental y social”, elaborado por la Cátedra de Vivienda Digna y Sostenible de la UPF Barcelona School of Management (UPF-BSM), en colaboración con Fundación Metropolitan House.
- Expertos y representantes de empresas del sector han participado en una mesa redonda centrada en los retos y oportunidades de la construcción industrializada.
El Instituto de Tecnología de la Construcción de Catalunya (ITeC) acogió la semana pasada una jornada dedicada a analizar el presente y el futuro de la construcción industrializada, coincidiendo con la presentación del estudio “Impactos de la construcción industrializada desde una triple perspectiva: económica, medioambiental y social”, elaborado por la Cátedra de Vivienda de Barcelona (UPF-BSM), en colaboración con la Fundación Metropolitan House. El encuentro reunió a profesionales, empresas y agentes del sector para abordar este modelo constructivo en pleno auge.
La sesión se inició con la bienvenida de Francisco Diéguez, director general del ITeC, quien remarcó la importancia de disponer de herramientas rigurosas y datos contrastados para impulsar la transformación del sector hacia modelos más eficientes, sostenibles y tecnológicamente avanzados. Reafirmó el compromiso del ITeC con esta evolución y su impacto positivo tanto para el sector como para la sociedad.

Ramon Bastida, coautor del estudio y director de la Cátedra de Vivienda Digna y Sostenible, presentó el estudio que analiza el impacto económico, ambiental y social de la construcción industrializada a partir de un edificio tipo de 70 viviendas y 12.000 m². El estudio concluye que este modelo puede reducir los costes globales en un 2,68%, gracias sobre todo a una disminución de hasta el 50% del tiempo de ejecución y de los gastos generales. Bastida también constató beneficios ambientales significativos —hasta un 90% menos de residuos, un 40% de ahorro de agua y reducción de emisiones— y mejoras sociales, a mayor seguridad y mejores condiciones laborales. Igualmente, identificó barreras como la financiación, la gestión de la cadena de suministro y la estandarización, y propuso medidas para facilitar su adopción, especialmente en vivienda asequible.
En la mesa redonda, moderada por Diéguez, se abordaron los retos y oportunidades del modelo. Se destacó la reducción de riesgos que aporta la industrialización y su efecto tractor sobre la construcción tradicional, que deberá evolucionar hacia mayores estándares de eficiencia, calidad y seguridad.

Juan Manuel Borrás, director de operaciones de Culmia, defendió el modelo basado en componentes intercambiables como vía hacia una construcción más flexible y eficiente, señalando que la adaptación del sistema financiero y del marco normativo es clave para hacerlo viable.
Jordi Marí Escanellas, consejero delegado de Metropolitan House Ibérica Residencial, subrayó que uno de los principales retos es equiparar los costes finales con los de la construcción tradicional. Remarcó la necesidad de una coordinación muy eficiente para no perder en gestión el tiempo ganado en fábrica y destacó que la industrialización está impulsando una mejora general de los procesos en la construcción convencional, especialmente en calidad, gestión de residuos e impacto ambiental.
Artur Miró Sansot, director de sostenibilidad de Calaf Group, puso en valor los beneficios ambientales y sociales del modelo, como la generación de empleo calificado, la mejora de la seguridad y la atracción de talento en un sector con déficit de profesionales.
Matthieu Filiol (Hormipresa Living) destacó la mejora de la seguridad laboral y la mayor facilidad para integrar energías renovables en entornos industrializados.
La clausura, a cargo de José Manuel Martínez-Sierra (Director General de la UPF-BSM), remarcó la necesidad de seguir generando conocimiento para preparar al sector ante los retos sociales y ambientales.
Los estudios de la Cátedra tienen el objetivo de adecuar el sector inmobiliario a los tiempos actuales, con normativas que se transformen en beneficios para los ciudadanos y las empresas, y posteriormente trasladando sus reflexiones a los principales grupos de interés.
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